viernes, 20 de enero de 2017

QUE NOS PAREN LOS PIES.

Qué inconscientes somos a veces, y qué importante es que nos sepan frenar. Si lo hacemos por inmadurez, que alguien maduro nos pare, que si es por ignorancia, alguien sabio nos lo impida. Que si es por idiotez, el resto del mundo nos lo haga ver. 

Esta semana no he hecho más que ver noticias de perros abandonados en una farola, a plena noche, mientras su dueña corría y lo dejaba atado allí. O noticias de conejos que han estado toda la vida, desde que nacieron, en jaulas, con las correspondientes consecuencias. Cuando los rescataron no podían andar, se les cayeron las uñas y muchos de ellos tenían miedo del exterior. 

La cuestión no se centra solo en perros y conejos, que es lo que a mi me toca más de cerca, sino a todo tipo de animales de compañía. Gatos, hamsters que abandonan con jaula, cobayas, burros, caballos, pájaros y demás, Y esto a mi me duele. 

Me duele que seamos tan caprichosos a veces, que queramos tener un animal de compañía para jugar con él, para pasar unos buenos ratos y que  todo esto se queda ahí, en pasar unos buenos ratos. No nos damos cuenta de que para ellos somos su familia. Y ellos saben lo que hacemos. Un perro sabe que le has abandonado cuando a los cinco minutos no vuelves a por él, un conejo sabe que se va a morir en una jaula porque su dueño no tiene interés en él y jamás lo sacará. Un gato sabe cuando no le hacen caso. Y así con todos y cada uno de los animales.

Me parece muy bien que la gente tenga animales, pero todo esto hay que hacerlo, como he dicho antes, con conciencia. Conciencia de que una mascota no es un pasatiempos, sino que va a ser uno más de la familia que necesita su espacio, su tiempo, su cariño y nos necesita a nosotros. Que necesita que cuiden de él y sentirse querido, como todos los demás.

Gracias a dios hay asociaciones que rescatan a estos animales para darles otra oportunidad, la mayoría de ellos sin fines lucrativos, y sin apenas financiación. 

Empecemos a ser menos inconscientes y a mirar no solo por nosotros. Sino a mirar también por ellos. Si tenéis una mascota, darle todo lo que necesite y podáis darle, y si no sois capaces, no la tengáis. No tengáis un perro para tenerlo todo el día atado, o para dejarlo tirado a la primera de cambio. No tengáis un gato para perder la paciencia y cerrarle la puerta en la cara. No tengáis un conejo para no saber entender que necesitan tiempo para aprender, como todos los demás. Como los humanos. Porque al fin y al cabo, todos somos animales.  Aunque está visto que algunos más que otros.








No hay comentarios:

Publicar un comentario