Me gustaría decirte tantas cosas que no sé por donde empezar. No sé por qué no lo hice hace tiempo, en su momento, cuando lo pensé por primera vez, o cuando tuve oportunidad. Quizá por miedo. Miedo a ser inoportuna, o a no ser correcta, a hacerlo rápido y mal.
Cuántas cosas me gustaría decirte. Cuántas cosas que callo, que otorgo, y que jamás oirás. Porque el segundo correcto para ello se fue y porque ese segundo no volverá.
Tantas cosas que me tuve que aguantar. Sobre lo bonita que es la vida, sobre mis aspiraciones, sentimientos y mis inquietudes. Mis amarguras, mis alegrías, y mis cosas buenas, aunque a veces las dudes. Y no te culpo.
Me encantaría decirte todo lo que pienso, a cada hora, a cada momento. Cuando río, cuando lloro, cuando me frustro, cuando siento.
Será que siempre se me hace tarde, o que soy una insegura, y puede que un poco cobarde. Que no tengo valor, que nunca lo he tenido, que nunca lo tendré. Pero seamos sinceros, llegados a este punto admitiré por primera vez, que el tiempo que no vi para decirte todo lo que quise tampoco lo busqué.
No hay comentarios:
Publicar un comentario