No voy a decir que no me gusta este día porque sería engañarme a mí misma. Lo cierto es que me encanta. Me gusta tanto que a veces desearía que se repitiera todos los días, pero cuando me paro en seco y pienso, me doy cuenta de que todos los días podrían serlo, aunque fuese quitando esa etiqueta, quitando ' San Valentín'. Si no entendéis a lo que me refiero aquí viene una explicación:
El año nos da 365 días para decir "TE QUIERO", 8.760 horas, 525.600 minutos y 31.536.000 segundos. Tenemos una infinidad de oportunidades y, sin embargo, nos esperamos hasta el día 14 de febrero para difundir gestos, hacer regalos o decir las dos palabras que hacen ver lo enamorados que estamos de alguien. Y cuando pienso eso, me doy cuenta de lo mucho que desaprovechamos el tiempo, sí, otra vez.
Porque, que alguien venga y me diga si es normal tener que esperar un año entero para dar una muestra de cariño a alguien, o para regalarle algo tan simple como un beso.
Por esto creo que deberíamos invertir aunque sea un segundo al día el resto de los 364 días del año en dedicarnos, aunque sea, unas palabras bonitas y demostrar que queremos porque queremos querernos, que lo hacemos todos los días y que no hace falta que venga nadie a decirnos cuándo tenemos que hacerlo, ni publicarlo, ni demostrarlo.
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