sábado, 6 de mayo de 2017

NOS HEMOS CANSADO

Las personas nos cansamos. Nos cansamos de hacer algo de manera reiterada, de vivir en una rutina continua que no nos crea ningún otro sentimiento más allá del aburrimiento. Nos cansamos de correr, nos cansamos de querer, de trabajar, de bailar, de reír, de llorar.  De hacer aquello que tanto nos gusta, incluso de no hacer nada. 

Nos cansamos de comer, nos cansamos de dormir. Nos cansamos de tirar, de tirar de todo. De tirar de alguien, de tirar para nada. Nos hemos pasado tanto tiempo intentando hacerlo que la cuerda, sin que podamos verlo, va perdiendo tensión. Y, de pronto, llega un punto, un momento, sea cual sea,  y hemos dejado de tirar. Llevábamos tiempo sin hacerlo, y no nos habíamos parado a pensar. 


Nos cansamos, pero, ¿cómo no íbamos a hacerlo? ¿Qué se creían? ¿que íbamos a aguantar toda la vida?  Y hasta aquí. Y ya no más. Y no porque no pueda, porque siempre se puede más, pero cuando te das cuenta de que un esfuerzo no se recompensa con nada, pierdes la ilusión. Y las ganas. Y lo dejas ir.  

Nos hemos aborrecido, y cómo no. Día tras día mirándonos, aguantándonos, quejándonos... y lo hemos conseguido. Cada día somos capaces de soportar menos y de irritar más. 

Y en esto nos estamos convirtiendo. Personas incapaces de corresponder con nada, a nadie. Ni un buenos días. Ni un abrazo, ni un beso, ni el simple hecho de que alguien quiera entablar  una conversación. 

Personas aisladas del mundo, personas ignorantes. Personas independientes sí, pero al fin y al cabo, solitarias. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario